Hoy brindo por mí, y por todas esas personas que algún día se
atrevieron a vivir una locura que nunca quisieron terminar, aun siendo
conocedores de que llegaría la fecha de caducidad.
Sabemos dónde nos metemos, e
incluso sabemos cuándo saldremos, sin embargo, con dos cojones y algo de miedo
nos deshacemos de la cordura y nos adentramos en ella. Por todos nosotros, los
LOCOS de esta vida, va esta entrada.
Un día llegas y todos tus esquemas quedan trastocados por
alguien o algo que nunca imaginaste. “Que locura” piensas y a pesar de todo, de escuchar todo tipo de
opiniones, poco a poco te adentras en
ella, siendo consciente de que tú, y solo tú, tienes que ser quien decida si
vivir o dejar pasar.
Empezar con miedo, con pies de plomo y acabar viviendo al día
siendo consciente de la cuenta atrás en la que te encuentras, vivir al límite y
al máximo cada oportunidad que el tiempo le brinda a esa locura, aprovechar cada
segundo de cada momento y nunca arrepentirse…
por esto y solo esto: somos grandes amigos locos.
Mi locura aún no ha terminado, pero acaba en apenas un par
de días. He ido viviendo la experiencia al mismo tiempo de ir tachando días y días
del calendario, en una constante cuenta atrás, esperando que ese día que no
quiero que llegue se aleje, pero sin embargo, éste cada vez está más cerca.
Y aquí estoy, a dos días de esa fecha de caducidad,
analizando cómo me siento y descubriendo que la tristeza esta vez no supera la alegría.
Contenta y orgullosa de haber vivido la experiencia, con miedo y valentía, con
risas y lloros, con esperanza y pesimismo… unos días con más y otros con menos.
Repasando mentalmente cada momento, cada rato, cada sonrisa,
cada sensación de MI locura perfecta. Locura que cada mañana, pese al momento, enloqueció mi vida.
Y así estoy, delante de la pantalla, con una gran sonrisa “D
mayúscula… :D”, con una sonrisa de medio lado y una ceja levantada. Sabiendo que
sí, que fue una locura, pero una locura de esas que te hacen sentir, vivir y
sobretodo ser feliz.
En una nueva cuenta atrás tachando días para una nueva fecha, que esperemos que no sea de caducidad, sino la fecha de volver a empezar.
Con la esperanza de que el tiempo nos regale lo que hoy nos quita…
“Locura que nace, que
jubila.
Locura de mi vida.”
